Pequeños suministros de curiosidad e información variada
31 May. 2006
Este veranito… gente sin complejos!
Eso sÃ, un aviso:
Bailar bien, indicador de superioridad genética
12 May. 2006
Cualquier parecido con la ficción, es pura casualidad:
-Hola, buenos dÃas Doctora.
-Buenos dÃas. Siéntese, por favor.
-Verá, es que hace cinco meses me diagnosticaron una sinusitis. Aquà tengo la radiografÃa que me hicieron. Me recetaron un medicamento y después de estar mes y medio tomándolo no hubo mejora alguna. En el prospecto ponÃa que se utilizaba para los casos de rinitis, asà que, sabiendo que lo que el médico me habÃa diagnosticado era sinusitis, fui a la farmacia a que me diesen un fármaco para dicha enfermedad. Después de tomarme este segundo tratamiento, y ver que tampoco habÃa mejorÃa, he decidido volver.
-A ver, déjeme ver la radiografÃa…
-Tenga
Unos segundos después…
-Bueno, es una sinusitis muy leve.. Se puede ver como el seno izquierdo está un poquito más espeso, pero…
-El otro médico que me vio dijo que podÃa tenerla desde hacÃa año y medio, por lo menos…
-Mmmm.. ya… Siéntate ahà un momento que te voy a meter un aparato por la oreja bien adentro, a ver si te jodo un poco
Otros segundos después…
-No veo nada aparte de unos cuantos moquitos, te voy a recetar una medicación distinta…
-Pero es que no puedo respirar! Mire…
Demostración audiovisual de que, efectivamente, casi no pasa aire por mis fosas nasales
-Es que yo no veo nada.. a ver un momento, que utilice el rinoscopio que es un aparato parecido al de las orejas de antes, pero que se mete por la nariz, y también jode un ratito
Cuando por fin pasa ese ratito…
-Se ve un poco inflamado, pero los polipos están bien.
-Pero Doctora, es que escupo sangre! Y no es de la garganta..
-A lo mejor es una faringitis
-¿Desde hace 6 meses? No tengo ningún picor ni nada..
-¿Fumas?
-No
-¿Trabajas en algún ambiente con humos…?
-Malos humos hay a veces, pero.. No
-Pues no sé.. La sinusitis es muy leve.
-Pero si escupo sangre! Si le escupo ahora mismo en la cara, podrá usted comprobar que…
-Bueno…
Otro ratito, lo que se tarda en coger una receta, rellenar cuatro datos, y acercármela.
-Tómate esto, durante 5 ó 6 dÃas; no más. Y si..
-¿5 ó 6 dÃas? ¿Tengo sinusitis desde hace dos años, y se va a curar en 5 ó 6 dÃas? He tomado eso durante un mes y medio, y no ha hecho nada…
-SÃ, y si no mejora, nos vemos otra vez aquÃ.
Ay… Será que últimamente veo mucho al Doctor House, y los médicos de carne y hueso me parecen matasanos…
7 Mar. 2006
Este soy yo en una de esas conversaciones que tengo conmigo mismo muy amenudo -y que cuando las tenemos en voz alta, nos llaman locos:

Lucas: Oye, ¿tú has usado mi teléfono sin decirmelo?
Migo mismo: No.
Lucas: ¿No me mientes?
Migo mismo: No.
Lucas: No entiendo cómo nos gastamos tanto dinero en teléfono.
Migo mismo: Yo tampoco.
Ya sé que no soy muy elocuente, ni siquiera conmigmo mismo. Pero luego he leÃdo lo siguiente, y ya he entendido un poco más:
“Detectan un virus para móviles que cambia la tarificación de los SMS”
Afecta a los móviles que tienen Java. ¿No sabes si tu móvil tiene Java? ¿Tienes jueguecitos chulos? ¿De esos de “envÃa un sms al 5555″? Entonces es muy probable que lo tenga -Java, no el virús. Y su funcionamiento es bastante simple: en vez de cobrarte 0,15€ por mensaje, te cobran 6 ó 7€, por todos los mensajes -los que le envÃas a tu vecino, también.
Pero en realidad, todo esto era para deciros que a partir del 16 de marzo tengo Vodafone. Y móvil nuevo. Con Java.
6 Dic. 2005
Lo que viene a continuación, lo escribà el 20 de abril de 2005, pero lo paso ahora a formato electrónico, para tu uso y disfrute.
Úsalo y disfrútalo.
Aprovechando que estoy en un avión -y justo encima de Génova-, y observando la cantidad de cosas curiosas que suceden en estas alturas, he decidido utilizar el método tradicional de escritura -que para algo llevamos más de 5000 años usándolo- para dejar constancia de todo lo que en esta nevera de 300 metros cúbicos acontece.
Para empezar -y por si todo lo que he escrito en el párrafo anterior no ha servido de comienzo- se puede distinguir perfectamente quién es fumador y quién no. Los nofumadores duermen. Los fumadores no pueden. Quizá -o quizá no- en cualquier otro momento aguantarÃan 2.. 3 horas sin -demasiados- problemas. Pero aquà no. AquÃ, fumar está prohibido y eso, a todo buen fumador, le quita el sueño.
También observo que en los aviones -no sé si por el hecho de ser aviones, de ser herméticos, o de volar tan alto- los padres son más padres que nunca. Lo que haga falta con tal de que el niño no llore y moleste a los demás pasajeros. Si es necesario comprar un avión de juguete, por cutre que sea -y a más cutre, más caro- pues se compra.
Existe, también, una gran diferencia entre los pasajeros previsores y los que, por vagancia o por despiste, no se han hecho con una botella de su lÃquido favorito, y un sandwich o similar. Una diferencia -para ser más exactos- de unos 6 euros por persona. De aquà sale la expresión “los precios están por las nubes”. Una latita -más parecida a un tubo de ensayo- de coca-cola de 150ml cuesta más de 2 euros.
Pero en las alturas no todo es más caro. Se puede comprar tabaco a un precio razonable. Eso sÃ, nada de fumar. Es sólo para poner más nerviosos a los fumadores.
Y hasta aquà me han dejado escribir. Me piden, amablemente y en alemán -¿y qué pasarÃa si no supiese?- que cierre la bandeja. Me dan el siguiente prospecto, y me dice que lo lea detenidamente. Por lo visto, lo vamos a necesitar…

25 Nov. 2005
Tags:

Hoy he ido a la fnac y me he comprado cuatro libros, entre ellos El poder de la memoria, de Josep M. Albaigés, y Aprendiendo de las drogas, de Antonio Escohotado.
Ya sé que no te importa demasiado -y que además son dos libros antagónicos- pero era una buena excusa -como cualquier otra- para volver a escribir.
28 Abr. 2005
El siguiente artÃculo fue escrito en la madrugada del miércoles al jueves 21, en la estación de trenes de Dortmund, y transcrito ahora para tu uso y disfrute.
Después de intentar alquilar un coche, y no conseguirlo por no tener tarjeta de crédito, mato el tiempo escribiendo esto en mi agenda. Lo que era un viaje de cinco horas -dos y media en avión y dos y media en coche- se ha convertido -asà de pronto- en uno de 15 -dos y media de avión, bus hasta la estación de tren, espera de cinco horas, y dos trenes más-.
Estoy en un bar de la estación, el único que abre de 6 a 5 de la mañana. Ya te puedes imaginar la gente que -a parte de mÃ- ronda estos lugares. Y como no tengo mucho que hacer, ni mucho sueño, agudizo mis sentidos -especialmente dos de ellos- para recoger la siguiente conversación.
No se conocen, ni siquiera se habÃan visto antes. Ella, francesa, pero con rasgos argelinos, joven (35). Sentada en una esquina del bar. No ha pedido nada. Él entra en el bar. Alemán. Ya está borracho, pero lo primero que hace es pedir una cerveza. Chaqueta de cuero, vaqueros, gorra de cuadros. Pelo canoso y largo. Se sienta en la otra punta. Al pedir la segunda cerveza, se acerca -no a mÃ, sino a ella-. Y dice…
¿Te interesa? ¡Sigue leyendo! »
9 Dic. 2004
Tags:
Hoy, el dÃa menos pensado, he salido temprano de casa. Como ya he dicho anteriormente, hacÃa frÃo. La escarcha cubrÃa los coches, más de uno no arrancará esta mañana. Sus dueños darán paseos que nunca tendrÃan que haber dado, y vivirán cosas que nunca tendrÃan que haber vivido.
A pesar del frÃo, nuestros semejantes -por ser vivientes- los insectos, continuaban con sus ajetreadas vidas. De arriba abajo, de abajo arriba, sin rumbo aparente, al menos para nosotros, que creemos que todo lo sabemos, y que todo lo deberÃamos saber. Fue entonces cuando la vi, es curioso a veces lo que nos llama la atención.
Una abeja, como otras tantas habÃa visto en mi -corta- vida. Pero esta abeja, bien por tareas asignadas desde la colmena, bien por despistada, no estaba polinizando las pocas plantas que este frÃo deja crecer. Ésta se habÃa entretenido en algo mucho más vil y rastrero, como es quitarle lo que parecÃa una migaja de pan a una hormiga. Una sola, y cien veces más pequeña que la abeja de la que hablábamos, insignificante para nosotros. Pero las hormigas son tozudas, cabezonas, y sobre todo solidarias unas con otras. La respuesta no se ha hecho esperar, y decenas de hormigas han salido, de donde antes no las habÃa, para reclamar lo que les pertenecÃa. Una de las suyas habÃa conseguido aquella migaja, que por supuesto no serÃa en exclusividad para sà misma, quizá en esto resida el secreto de la ayuda entre hormigas. La abeja, sola, por despiste o por órdenes superiores, nada ha podido hacer ante la fuerza comunal, y descomunal, de las hormigas, unas mordiendo aquÃ, otras allÃ. Hasta que se ha rendido, y ha dejado hacer a las hormigas, que nunca hubiesen imaginado que una migaja de pan les darÃa de comer tanto tiempo.
Y yo, simple espectador de tan extraordinario suceso, he seguido las instrucciones de mi amigo Carlos, he sacado una foto, he vuelto a casa, y he escrito lo que he visto, a mi manera.
Y es que si esto que escribo, por banal que parezca, entretiene o hace feliz a alguien, seguiré escribiendo.
5