Es curioso cómo la gente, al menos la de un perfil no-tecnológico, se extraña cuando alguien –como yo mismo- dice “No puedo vivir sin ”.

Durante dos semanas he estado sin conexión (“Interneeeeeeeeeé!”, como diría Enjuto Mojamuto) y lo he pasado realmente mal. Aparte de las obviedades (correo electrónico, mensajería, noticias, actualizar blogs…) se echan de menos multitud de cosas no tan obvias como hacer uso de la banca online, consultar horarios de medios de transporte, mapas, buscar piso –algo muy importante para mí en estos momentos… Seguro que se os ocurre alguna otra. Sin duda, se puede –se podría- vivir sin ellas, pero la vida resulta más fácil con nuestra amiga la red de redes a nuestro lado.

Sin Internet

Empezaba diciendo que me parecía curioso que la gente se extrañase. Sin embargo, muchos no conciben la vida sin el teléfono móvil. Algunos se atreven con un “ay! Qué bien… así poder desconectar…” Eso sí que no lo entiendo. Si tu libertad depende de tener un teléfono apagado o encendido, te diré, querido lector, que en todos los dispositivos hay un botón que al apretarlo –o mantenerlo apretado- que se puede utilizar a tal efecto. De cualquier forma, parece un comentario poco realista, y a muy poca gente le he visto hacerlo.

Más normal empieza a ser lo de vivir sin tele, pero viendo la calidad de las emisiones tampoco sorprende demasiado. Sobre todo, teniendo en cuenta que lo que merece la pena puede ser descargado (¿te imaginas todos los programas de Ana Rosa listos para bajar? Qué horror) y verlo cuando desees.

En definitiva, reflexionando un poco –y créeme que he tenido tiempo en estas dos semanas- no me siento un bicho raro por decir que no puedo vivir sin . Aunque no sea en sentido literal.

Y ahora, la visión de South Park de lo que pasaría si nos quedásemos sin :

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