La risa no es sólo cosa de seres humanosNi de hombres, ni de mujeres. Un estudio publicado en la revista Science revela que los animales también se ríen. Según dicho estudio había formas de risa y juegos en otros animales miles de años antes de que el ser humano apareciera con sus carcajadas y, después, con su expresión oral. Jaak Panksepp, uno de los psicólogos que ha llegado a tales conclusiones, afirma que los mejores resultados se observan en las ratas -posiblemente entre las ratas, los chimpances, y los perros, éstas sean las que más se parezcan a los humanos-. Al parecer, los roedores emiten unas cacofonías cuando se juega con ellas -lo típico, terminas de comer, y vas a jugar un poco con tu rata- que provoca un acercamiento de las demás. Así que ya sabes, si tienes problemas de ratas en casa, no les hagas cosquillas, o el resto vendrá corriendo. Por el contrario, si las torturas, seguro que las cacofonías que emiten ahuyentan a las demás.

A reirse!Y es que la risa es muy buena para nuestro organismo: movemos más de 400 músculos, se descarga tensión, se eliminan toxinas, entra más aire en los pulmones, y se producen más endorfinas que alivian el dolor. Tanto es así, que hay una terapia de la risa: la Risoterapia. El nombre no lo he inventado yo, y el que lo hizo estaba tan preocupado en reírse, que no se lo pensó mucho -Terapia de Panksepp, por ejemplo, hubiese sonado mucho más serio, aunque Carcajadoterapia hubiese sido peor-.

Por eso, el gobierno español -el que esté en ese momento en el poder, no importa mucho el nombre- quiere que los niños se beneficien de todas las ventajas que la risa aporta a nuestro cuerpo. ¿Qué mejor que telvisar programas divertidos y de , como El diario de Patricia, A tu lado, o Gente, en las horas en que los niños generalmente ven la tele?

En cambio yo, como sí me preocupo por ti, aquí te dejo unas cuantas webs de , para que muevas esos 400 músculos, que ni sabías que tenías:

Ningún animal fue herido durante la publicación de este post. El consejo cruel haciendo apología de la tortura a las ratas no está contrastado. El autor torturó más de 10 ejemplares, y éstas seguían viniendo. Ninguna rata fue herida -de gravedad- durante las torturas. En realidad, adoro las ratas. Me gustan tanto que a veces no limpio el piso a ver si viene alguna.

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