Otro día más

Pequeños suministros de curiosidad e información variada

Archivo del mes de Diciembre de 2004


Supersticiones

Uvas de la suerteA falta de unas horas para el nuevo año, y unas horas antes de escribir esto, he recordado que todos los años, al son de las doce campanadas, comemos doce uvas. Pensaba yo que, a lo mejor, se hacía esto como tributo a algún Dios antiguo de la fertilidad, o para pedir que el año entrante fuese propicio, o cualquier cosa, antes que su verdadera explicación. Por lo visto, esta tradición se remonta -sólo- al 1909, cuando un excedente en la producción de uvas por parte de unos cosecheros alicantinos les llevó a pensar en cómo deshacerse de la sobreproducción. Y por eso, todos los años, media España se atraganta a eso de las 00:01, y felicitamos el año con la boca llena -que por otra parte, siempre será mejor así, que vacía-.

Ya puestos, he rebuscado en los orígenes de otras tradiciones típicas de estas fechas. Por ejemplo, la -abreviatura de Natividad, o nacimiento- se celebra el día 25, no porque Jesús naciese ese día, sino porque los romanos celebraban ese día el nacimiento del Sol Invencible. El Papa Liberio, en el siglo IV, fijó ese día para que la transición entre la religión politeísta romana a la monoteísta cristiana no fuese tan brusco, y las fiestas coincidiesen.

También los reyes magos tienen su propia historia. A pesar de que en los escritos antiguos nos aparecen mucho, se convirtió en tradición y se ha mantenido con el tiempo. En un principio, eran magos persas, y no eran sólo tres: en unos sitios se habla de cuatro, de seis, de veinte.. hasta de sesenta!. Sin embargo, los magos persas tenían muy mala fama, por lo que se les cambió el rango a reyes de Oriente. Es curioso también que Baltasar no fue siempre negro. Hasta el siglo XVI era blanco, hasta que la iglesia decidió cambiarlo por motivos estrátegicos. Y sólo traen regalos desde el siglo XIX.

Papa Noel de Coca-ColaEn cuanto a Papa Noel, Santa Claus, o San Nikolaus, casi todo el mundo sabe que el hecho de que sea rojo es invención de la Coca-Cola. La figura de Papá Noel está basada en la de San Nicolás, un sacerdote que vivió durante el siglo IV en Turquía, llegó a ser arzobispo de Myra e hizo a los más necesitados beneficiarios de su fortuna personal. Después de su muerte, su fama se extendió, y comenzó a ser protagonista de gran cantidad de leyendas. La tradición de San Nicolás arraigó de forma especialmente intensa en Holanda, a partir del siglo XIII (entonces se le representaba vestido con ornamentos eclesiásticos, con barba blanca, montando en un burro) pero luego cruzó el Atlántico. Ya en 1809 Washington Irving, amante del folklore europeo, escribió su Historia de Nueva York en la que contaba la trayectoria de este personaje que pronto encandiló a mayores y pequeños.

Otras tradiciones y , más paganas si cabe, son llevar ropa interior roja, en otro sitios ropa interior vieja, o la ropa interior del revés, brindar sobre la pierna derecha, con oro en la copa, sacar las maletas a la puerta, tradiciones que, en definitiva, sirven para hacernos creer que el año entrante será mejor.

Feliz año, y así sea.

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  • El día menos pensado

    Herido de muerteHoy, el día menos pensado, he salido temprano de casa. Como ya he dicho anteriormente, hacía frío. La escarcha cubría los coches, más de uno no arrancará esta mañana. Sus dueños darán paseos que nunca tendrían que haber dado, y vivirán cosas que nunca tendrían que haber vivido.

    A pesar del frío, nuestros semejantes -por ser vivientes- los insectos, continuaban con sus ajetreadas vidas. De arriba abajo, de abajo arriba, sin rumbo aparente, al menos para nosotros, que creemos que todo lo sabemos, y que todo lo deberíamos saber. Fue entonces cuando la vi, es curioso a veces lo que nos llama la atención.

    Una abeja, como otras tantas había visto en mi -corta- vida. Pero esta abeja, bien por tareas asignadas desde la colmena, bien por despistada, no estaba polinizando las pocas plantas que este frío deja crecer. Ésta se había entretenido en algo mucho más vil y rastrero, como es quitarle lo que parecía una migaja de pan a una hormiga. Una sola, y cien veces más pequeña que la abeja de la que hablábamos, insignificante para nosotros. Pero las hormigas son tozudas, cabezonas, y sobre todo solidarias unas con otras. La respuesta no se ha hecho esperar, y decenas de hormigas han salido, de donde antes no las había, para reclamar lo que les pertenecía. Una de las suyas había conseguido aquella migaja, que por supuesto no sería en exclusividad para sí misma, quizá en esto resida el secreto de la ayuda entre hormigas. La abeja, sola, por despiste o por órdenes superiores, nada ha podido hacer ante la fuerza comunal, y descomunal, de las hormigas, unas mordiendo aquí, otras allí. Hasta que se ha rendido, y ha dejado hacer a las hormigas, que nunca hubiesen imaginado que una migaja de pan les daría de comer tanto tiempo.

    Y yo, simple espectador de tan extraordinario suceso, he seguido las instrucciones de mi amigo Carlos, he sacado una foto, he vuelto a casa, y he escrito lo que he visto, a mi manera.

    Y es que si esto que escribo, por banal que parezca, entretiene o hace feliz a alguien, seguiré escribiendo.

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