Otro día más

Pequeños suministros de curiosidad e información variada

Archivo del mes de Julio de 2004


Pintar, pintar, pintar sin parar…

A pintar!Cuando vas a vender una casa, lo más conveniente es pintarla antes. Los muebles ,aunque parezca que no, dejan marcas en la pared -en realidad, lo que ocultan los muebles es la ausencia de mancha en la pared-. O incluso si has vivido de alquiler bastante tiempo, puede que te veas obligado a hacerlo.

Sin embargo, aquí en , es común que los estudiantes pinten sus habitaciones -o el piso entero- al abandonarlas. Incluso los que lo han hecho por un corto espacio de tiempo. No sé si es una obligación, pero lo hacen.

El otro día Ayer fuimos a ayudar a Tina -mi ex-tandem, pronunciado con ironía- a pintar su piso. Habitación, cocina y pasillo. Y pintar no es nada fácil, o por lo menos más difícil de lo que parece.

El suelo tenía moqueta, así que había que cubrirlo por completo de plástico o, en su defecto, revistas y apuntes de asignaturas especialmente difíciles -está comprobado que absorben mejor la pintura-. Por suerte, cuando Rueda y yo llegamos, este paso ya estaba completado. Y además, Carlos y Tina ya habían pintado una de las paredes de la habitación. Manos a la obra.

Hay muchos factores a tener en cuenta, a saber: cantidad de pintura en el rodillo, tiempo que hay que estar escurriéndolo, metros cuadrados que puedes pintar de una vez, número de veces que tienes que pasar por el mismo sitio para que quede -bien- pintado. Y lo más importante, que es algo que aprendí ayer: no hay dos manos de pintura iguales. Mojas el rodillo, lo escurres, te pones a pintar, notas que el rodillo ya no pinta, lo vuelves a mojar, lo vuelves a escurrir, vuelves a pintar, y observas como se ve perfectamente en la pared la línea que delimita las dos tandas de pintura.

Los problemas aumentan proporcionalmente -e incluso exponencialmente- con el número de pintores pseudo-pintores que participen. Porque cada uno utiliza una cantidad de pintura en el rodillo, cada uno lo escurre como le viene en gana, y cada uno hace el número de pasadas que le apetece. Así, cuando dos pintores, que han empezado por extremos opuestos de una pared, se juntan en el centro, el resultado es uno de esos estereogramas, que al mirarlos mucho tiempo -y poniéndose un poco vizcos- se descubre otra imagen, en tres dimensiones.

También hay que distinguir entre el pintor de rodillo, y el pintor de brocha. Cuando, a falta de media hora para terminar, conseguí hacerme con una pequeña brocha para pintar las juntas, y las zonas cercans a los enchufes, etc. me dí cuenta de que es un trabajo mucho más desahogado. Hasta me sentí -un poco- artista.

Pero acabamos, y disfrutamos de un helado artesanal -cortesía de Tina- tomando el sol, y con la satisfacción del trabajo bien hecho. Aunque esto lo tendrían que decir los nuevos inquilinos…

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  • Bookcrossing

    Hace ya un tiempo, me encontré con el blog de xhiara, y uno de sus links era -y es- el de Bookcrossing.

    Bookcrossing es una iniciativa de Ron Hornbaker y consiste en “liberar “. El proceso es el siguiente: lees un libro, lo registras en la página de Bookcrossing, le pegas una etiqueta que puedes imprimir desde dicha página -y que explica un poco qué es el Bookcrossing, además de haber un hueco para escribir el código único del libro-, y lo dejas “libre” en algún lugar. Una cafetería, una estación de tren, una biblioteca -aunque parezca que tiene poco sentido-, una universidad, un probador, un avión -parecen sitios morbosos donde uno puede hacer mucho más que encontrar -. Entonces, alguién lo encuentra, lee la etiqueta -por si no lo había dicho, saber leer es requisito indispensable-, entra en Bookcrossing, y avisa de que ya lo ha encontrado. Además, se puede ver por dónde ha viajado el libro, quién lo ha leído, y qué opiniones ha merecido.

    En la página también puedes ver qué están sueltos por tu ciudad, con algunas pistas para poder encontrarlos -o, a veces, la localización exacta-.

    WeaveworldLo curioso es que, en uno de los pasillos de la universidad, encontré hace unos 10 días un libro. Clive Barker - Weaveworld. Por suerte esta en inglés, y no en alemán -he aprendido mucho, pero no como para poder leerme un libro sin que el uso del diccionario lo convierta en algo aburrido hasta la muerte-.

    Aún no lo he leído -ay! que ocupado estás, ¿eh?-, pero lo llevaré a España, lo leeré, y lo dejaré en algún sitio en que pueda estar seguro casi seguro de que quien lo coja, entienda inglés, para así continuar la cadena.

    Enhorabuena Bookcrossing, has conseguido que me enganche aficione a esta iniciativa.

    Y tú, ¿te apuntas?

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  • Feliz cumpleaños

    “El que haya querido los otros días, los malos, los de los ataques de gota o los del maligno dolor de cabeza clavado detrás de los globos de los ojos, y convirtiendo, por arte del diablo, toda actividad de la vista y del oído de una satisfacción en un tormento, o aquellos días de la agonía del espíritu, aquellos días terribles del vacío interior y de la desesperanza (…); el que haya querido aquellos días infernales, ése ha de estar muy contento con estos días normales y mediocres como el de hoy; lleno de agradecimiento se sentará junto a la amable chimenea y con agradecimiento comprobará, al leer el periódico de la mañana, que no se ha declarado ninguna nueva guerra ni se ha erigido en ninguna parte ninguna nueva dictadura, ni se ha descubierto en política ni en el mundo de los negocios ningún chanchullo de importancia especial; con agradecimiento habrá de templar las cuerdas de su lira enmohecida para entonar un salmo de gratitud mesurado, regularmente alegre y casi placentero, con el que aburrir a su callado y tranquilo dios contentadizo y mediocre, como anestesiado con un poco de bromuro; y en el ambiente de tibia pesadez de este aburrimiento medio satisfecho, de esta carencia de dolor tan de agradecer, se parecen los dos como hermanos gemelos, el monótono y adormilado dios de la mediocridad y el hombre mediocre algo encanecido que entona el salmo amortiguado.”

    Herman HesseHoy, 2 de julio, hace ya unos años -127, para ser exactos- nació Herman Hesse. El fragmento anterior es de su libro El lobo estepario, que junto a Siddharta son las dos únicas obras suyas que he leído, y que además me han parecido geniales -la primera más que la segunda-. En mi cabeza ronda la idea de leer Demian. Cuando tenga -más- tiempo.

    Pero además, el fragmento sirve para contestar a un post de Quinno en su blog. Os invito -con su permiso- a visitarlo. No tiene desperdicio.

    He quitado el apartado de “Vosotros mismos” por la escasa participación, a pesar de el intento de Julio -gracias- de animarlo. A lo mejor no es un adiós definitivo. También voy a cambiar un poco el aspecto de la web. A ver qué os parece.

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